viernes, 4 de noviembre de 2011

Una cruda realidad (cuento de castellano)
Cuando las lágrimas caen al suelo no regresan a los ojos dos simultáneos recuerdos de un niño de seis años.
No recuerdo claramente la fecha de mi nacimiento ni tampoco el lugar donde nací, pero sí recuerdo claramente las tragedias que viví, ¿si te acuerdas? Yo trataba de cuidarte y tú con tus manitos te defendías hoy que te veo postrado en esta cama recuerdo un río de lagrimas que me hizo ser este ser maravilloso.  (Toca sus manos).  Recuerda tu también puedes mejorar.

1952 guerra civil de soldados de Afganistán y tunes
-corre! Corre
La escuela nos espera, espera, detente!, observa acaban de llegar.
David- mi hermano se fue con ellos, papa dice que no me acerque a ellos, no son buenas personas
Guillermo- el no sabe lo que es realidad.
Al llegar a la escuela David y Guillermo le contaron a su maestra Lorenza lo presenciado ella muy asustada y sorprendida le aconsejo a los niños no volverse acercar a ellos pero Guillermo no dejaba de pensar que sería estar con ellos. (Suena el timbre de salida).  David y Guillermo se despiden de su maestra prometiéndole que no se arriesgarían más al ver a tales personajes
David y Guillermo en prendieron su camino a casa el cual era bastante lejos puesto que la escuela se encontraba a 9 kilómetros de sus hogares, durante el camino Guillermo de dice a David
-me encantaría ser uno de ellos
 -Como se te ocurre eso es terrible
Guillermo en son de burla le responde -jjajajaj gallinita toma ejemplo de tu hermano
David muy ofuscado al ver el anhelo de su amigo de ser guerrillero  apresura el paso y no conversan mas durante el camino.
Al llegar Guillermo a su casa se encuentra con la sorpresa  de que su madre estaba sin empleo.
-como así mama porque sin empleo
-ahí mi muñeco como le decía a diario su madre, lo que pasa es que ya estoy vieja y en el campo necesitan mujeres fuertes pero no te preocupes yo buscare el alimento trabajando en lo que sea lavo plancho lo que sea mijito.
 Guillermo sin responderle a su madre se dirige a el cuarto y ve la fotografía de su padre y grita con desesperación
- esto era lo único que nos faltaba mi madre sin trabajo.
y lanza el cuadro de su padre y se parte .
Guillermo sin pensarlo dos veces se dirige a el cuarto de su madre busca entre los recuerdos de su padre algo con desesperación, lo recoge y se encierra en su cuarto.
A la mañana siguiente Guillermo se levanta temprano y se prepara un tinto y dice refunfuñando
-es hora de salir a estudiar agarra su mochila.( sale de la casa.)
Afganistán está retirado un poco de la vereda de él y el único medio de trasporte pasa al frente de su escuela. Al llegar  a la escuela viene pasando un bus él se sube y le dice al conductor.
Déjeme trabajar soy muy honrado y muy humilde, necesito ayudar a mi madre a sostener a mis hermanos.
El conductor le responde
-mijo, ya que usted se me brindo a trabajar conmigo, necesito que me ayudé a recoger el pasaje de cada quien, pero eso si, con una condición.
-dígame señor Andrés con mucho gusto!
- me tienes que prometer que no descuidaras tus estudios y cuando termines la escuela serás un medico, un aboga, alguien reconocido.
 Guillermo con los ojos aguados, y sin aliento, le responde
-      Si señor Andrés! Se lo prometo. Trabajare todos los días después de la escuela.
Contento Andrés dice.
-      Si esa es la idea.
Contento Guillermo, llega a su escuela. Comparte con sus compañeros y añade
-soy hombre desde mañana trabajaré, de asistente de bus.
El compañero de Guillermo, Daniel replica.
-      Ha! Tu trabajando de asistente de bus. No lo creo. Eso se deja para los grandes, o es que acaso tu madre no te da todo para ser feliz. Pues mi padre si me lo da.
Guillermo entre su voz recortada y recordando lo que el conductor del bus le había dicho responde
-      Pueda que mi madre no me pueda dar todo lo material, pero si me da alegría, me da paz y me da amor.
Daniel, no pudo responder, solo lo miraba fijamente, con lagrimas que corría por sus ojos.
Suena la campana de salida.
Guillermo llega a su casa y le cuenta a su madre que trabajara con el señor Andrés en su bus.
La madre le dice
-      No Guillermo, no dejaré que trabajes.
-      Pero madre! Tú necesitas ayuda y yo ya soy el hombre de la casa.
-      Hijo mío, necesito que estudies.
-      Madre! No descuidaré mis estudios, seguiré siendo un ejemplo para mis hermanos, y tú seguirás sintiéndote orgullosa de mí.
5años después, muere la madre de Guillermo.
Y este queda a cargo de sus hermanos, en medio de su dolor y en medio de su desesperación dice:
-      Con pensar que algún día yo quise ser guerrillero, no sé que hubiese pasado de mi, si hubiese escogido ese camino.
Hermanos! Quiero se sientan orgulloso de mi.
Ahora que mi madre no está, cada uno toma una gran responsabilidad.

Pasado tres meses de la muerte de su madre
Guillermo se encuentra con el señor Andrés, que con que años antes había trabajado, Guillermo le cuenta lo sucedido.
Andrés sorprendido dice:
-no puede ser!
Guillermo en medio del llanto dice
-Me acuerdo tanto cuando usted y mi madre me decían que yo sería un gran medico y aquí estoy siendo un profesional.
- si mijo! Lástima que estoy muy viejo para verte triunfar más. 
-señor Andrés, no diga eso. Usted es fuerte muy fuerte.
-ahí mijo ya no soy el mismo de antes.
Guillermo se marcha con gran tristeza en su corazón al ver a Andrés en ese estado, y pensando dice:
-      Aunque muchos pueblos y ciudades estén en guerra, personas como yo pueden salir adelante, con gran educación en su casa y con personas como estas que los apoyen.
Así fue, paso un año y Guillermo pudo ser un reconocido medico. Triunfo, y cada uno de estos estaba dirigido a su madre, quien construyo en el amor, paciencia, humildad, y responsabilidad.
Así que un día, llego a la casa de Andrés, donde vivía en tunes, en una casa de tabla donde solo tenía una cama donde dormir
Andrés, se llevo una gran sorpresa porque no esperaba tan linda visita.
Andrés dijo:
-Oh! Guillermo. Que visita tan agradable.
- si señor Andrés!

-      Mi visita tiene un objetivo, llevármelo a vivir conmigo, si usted me lo permite, quiero cuidar de usted y quiero que usted disfrute los años que le queda de vida.
-      Claro! Andrés. (con voz cortada)
-      Los dos fueron felices, y compartieron su gran cariño por mucho tiempo.







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